PASATIEMPO

Testigos de Jehová ocultaron miles de abusos sexuales por años

Desde hace algunos años han salido a la luz casos de abuso sexual infantil que fueron encubiertos por congregaciones de Testigos de Jehová, un grupo que cuenta con 8.5 millones de miembros distribuidos en gran parte del mundo.

Sin embargo, apenas este 2019 se dio a conocer más a detalle que durante al menos dos décadas los Testigos de Jehová documentaron y ocultaron miles de casos de abuso sexual infantil que involucraban a sus miembros, construyendo lo que podría ser la base de datos más grande del mundo de depredadores sexuales de menores.

Esta información fue dada a conocer a través un extenso reportaje del medio The Atlantic elaborado por Douglas Quenqua, quien para ello se dio a la tarea de contactar a Mark O’Donnell, un hombre que formaba parte de la religión hasta abandonarla en 2013 para dedicarse a exponer los casos. 

O’Donnell detalló que en marzo de 1997, la Sociedad de Pensilvania Watch Tower Bible and Tract -la corporación que financia y concentra las altas jerarquías de los Testigos de Jehová- envió una carta a cada una de sus 10 mil 883 congrecaciones de Estados Unidos y muchas otras de otros países.

La misiva en cuestión era una encuestra que pretendía documentar los casos de pederastia y abuso sexual dentro de la iglesia. Contenía 12 preguntas entre las que figuraban algunas como: ¿Esto ocurrió una vez o el acusado tenía antecedentes de abuso infantil? ¿Cómo se ve al acusado dentro de la comunidad? ¿Alguien más sabe sobre el abuso?

Se pedía a los miembros no compartir la información con nadie, enviarla por correo dentro de un sobre azul a la sede de la Watch Tower, ubicada en Warwick (Orange, EEUU), así como guardar una copia del documento en el archivo confidencial de la congregación involcurada. 

Así se documentaron durante al menos dos décadas probablemente decenas de miles de casos con detalles de presuntos abusos infantiles perpetrados por miembros de los Testigos de Jehová. La mayoría de esos archivos nunca han sido compartidos con las autoridades judiciales.

Esto quiere decir que durante años, mientras toda la atención mediática se concentraba en denunciar los abusos ocurridos en la Iglesia Católica -que no son pocos-, la Watchtower se negó a acatar diversas órdenes judiciales que exigían difundir la información de su base de datos e incluso ha pagado millones de dólares durante años con el fin de mantenerla así, al menos hasta que Mark O’Donnell los expuso.

Mark, quien desde hace años se dedicó a señalar las controversias a través de blogs bajo el seudónimo de John Redwood (el cual ha dejado de usar recientemente), entregó personalmente a Quenqua, autor del reportaje para The Atlantic, una serie de cartas escritas a mano por miembros de una congregación de Testigos en Massachusetts.

Las cartas habían sido robadas por un contacto anónimo dentro de la iglesia y enviadas a Mark, en ellas se discutían una serie de pecados que iban desde «actos mundanos» como fumar marihana, infidelidades conyugales y borracheras, hasta casos atroces de abuso infantil.

Entre los archivos destacaba el caso de un hombre de Springfield, Massachusetts, que había sido expulsado de su congregación al menos tres veces para ser readmitido en 2008. Ese año, fue enviado desde la Watchtower a su congregación un informe que señalaba que en 1980 el hombre «había permitido que su hijastra de 11 años tocara su pene… al menos en dos ocasiones».

Quenqua se dio a la tarea de contactar a la hijastra, quien ahora tiene 40 años. Ella le contó que cuando tenía tan solo ocho años su padrastro abusó sexualmente de ella, y que le tomó dos años poder contarle lo sucedido a su madre.

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